Gordon B. Curry
Un ya cimiento del Pleistoceno superior (de hace unos 80.000 años), en la cuenca Wanganui, de Nueva Zelanda, proporcionó numerosos braquiópodos de la especie Calloria inconspicua, mostrando la coloración original de la concha. El 78% de una muestra de 377 conchas fósiles muestra colores rojo-anaranjados que representan la degradación parcial del colorido rojo más intenso que poseerían los individuos vivos. El estudio de una población reciente, de hábitat intermareal, de la especie, en Nueva Zelanda, muestra que sus individuos pierden el color, con rapidez, al morir. Solo el 57% de 281 individuos recogidos del sedimento superficial, por debajo de la población actual, retenía trazas de color en la concha, y esa proporción descendía al 46% de 321 individuos en los 50 mm superiores del sedimento.
Como en la referida localidad del Pleistoceno superior hay otros braquiópodos y moluscos con huellas del colorido original de la concha, las condiciones de conservación debieron favorecer la permanencia de los pigmentos responsables. La coloración de Calloria inconspicua se debe a una proteina-caroteno que se encuentra en la concha, susceptible de alterarse con la luz y el oxígeno. Un enterramiento rápido puede retrasar los procesos de degradación, interpretación consistente con la presencia de los braquiópodos fósiles en una capa de guijarros intermareales. El color de la concha proporciona camuflaje al braquiópodo y el mismo tipo de colorido puede proteger de la radiación a las larvas libres nadadoras.
Gordon B. Curry, Division of Earth Sciences, Gregory Building, University of Glasgow, Glasgow, G12 8QQ, Scotland
Palabras clave: Pleistoceno, Coloración de la concha, Braquiópodos, Nueva Zelanda.
Traducción: Prof. Jenaro L. García-Alcalde; Depto. de Geología, c/ Arias de Velasco s/n; Universidad de Oviedo; E-33005 Oviedo